En el extremo de América del Sur, en Chile, a sólo 250 kilómetros de Santiago se encuentra el Valle del Maule, que debe su nombre al río que baja desde las nieves eternas de la Cordillera de los Andes y desemboca en el Océano Pacífico. En su camino, el río Maule riega con aguas naturales y puras el viñedo del Peñasco, donde nuestras uvas crecen lentamente desarrollando sus colores, sabores y una gran concentración, entregando identidad y un carácter único.